La Legionelosis es un término genérico que se utiliza para referirse a la enfermedad que causa la bacteria Legionella pneumophilla y otras del mismo género.
Si bien es una bacteria que habita y se propaga por el agua, el contagio de la legionelosis se produce a través del aire, por la inhalación de pequeñas gotas de agua que se mantienen suspendidas en el aire, incorporándose así al sistema respiratorio.
Los problemas aparecen cuando coloniza instalaciones que utilizan agua proveniente de la red de abastecimiento en su funcionamiento, como son:
- Torres de refrigeración y condensadores evaporativos.
- Sistemas de agua caliente sanitaria con acumulador y circuito de retorno.
- Sistemas de agua climatizada con recirculación (spas, piscinas, hidromasajes…).
- Centrales humidificadoras industriales.
- Sistemas de instalación interior de agua de consumo (aljibes, depósitos, tuberías…).
- Fuentes ornamentales.
- Sistemas de agua contra incendios.
A través de realizar analíticas ambientales del aire, se determina si los conductos se encuentran en buenas condiciones o si por el contrario es necesario realizar una limpieza. Esto, por supuesto, es un factor fundamental en la prevención de brotes de Legionella, además de su eliminación en caso de detectarse un foco. Tras el tratamiento, se expiden los certificados correspondientes, que acreditan las buenas condiciones sanitarias de las instalaciones.
